¿El Fondo Mundial descuida sistemáticamente a América Latina y el Caribe?

Artículo original: Is the Global Fund systematically neglecting Latin America and the Caribbean? – Aidspan, 17 de octubre de 2017

Autora: Kataisee Richardson / Traducción de Representación LAC Fondo Mundial

Los activistas de América Latina y el Caribe (LAC) han dado la voz de alarma durante varios años sobre lo que perciben como un descuido sistemático de la región por parte del Fondo Mundial. “Somos víctimas de nuestros éxitos”, dicen para resaltar el hecho de que la no priorización de la región por parte del Fondo Mundial no es un subproducto del bajo rendimiento sino más bien una consecuencia del clima político actual.

Varios países de la región han logrado reducir las tasas de infección y mortalidad de las tres enfermedades, pero estos éxitos oscurecen las disparidades, la enorme desigualdad y la heterogeneidad de la región. En todo el mundo, el Caribe es la región con la segunda prevalencia más alta de VIH después del África subsahariana. La isla de La Española, que alberga a Haití y la República Dominicana, está luchando contra una creciente epidemia de malaria y, de acuerdo con la Alianza Alto a la Tuberculosis (Stop TB Partnership), la tuberculosis resistente a múltiples medicamentos ha ido en aumento en Perú desde 2009.

Los incendios todavía están ardiendo. Sin embargo, los flujos de asistencia de desarrollo exterior a la región tienden a la baja. Muchas naciones ricas (los donantes del Fondo Mundial) se niegan a aportar su parte justa a la cooperación internacional, citando el aumento de los ingresos per cápita como prueba de la capacidad de los países receptores de movilizar recursos nacionales para destinar a su propio desarrollo.
Cartera en disminución

Tal como está, el Fondo Mundial en LAC tiene una cartera activa de subvenciones a 18 países y ocho subvenciones regionales. Aunque esto puede parecer significativo, el Informe de Resultados 2017 muestra que estas donaciones representan solo el 4% de la cartera global. A modo de comparación, el Fondo Mundial gasta el 65% de su dinero en África subsahariana, el 19% en Asia y el Pacífico, el 8% en Medio Oriente y África del Norte, y el 4% en Europa del Este y Asia Central.

En los últimos años LAC ha disfrutado, en términos generales, de un aumento en el ingreso per cápita y un impulso hacia la consolidación democrática. Dicho esto, la “actualización” resultante de la categoría de ingresos a medios-altos y altos (tal como lo define el Banco Mundial) no siempre se ha traducido en una mejor calidad de atención de la salud o del acceso a ella, especialmente para los más pobres y marginados. Ha habido innumerables informes, artículos de opinión, alertas y discursos apasionados que llaman la atención sobre la necesidad de reevaluar el enfoque del Fondo Mundial respecto a la sostenibilidad y la elegibilidad en la región y en toda la cartera, pero parece que se han hecho oídos sordos. Esto no quiere decir que no haya habido un frenesí de actividades en torno a estos temas. Por el contrario, hemos visto al Fondo Mundial crear varias iniciativas loables, herramientas de evaluación y talleres para ayudar a los países a hacer frente a la nueva situación, pero sin mostrar una genuina apertura para desafiar el status quo.

Una postura firme sobre Venezuela

Probablemente el elefante más grande en la sala sea la respuesta del Fondo Mundial –o la falta de ella– a la crisis en Venezuela, cuyo programa de sida –un antiguo punto de referencia para la región– está en la ruina. Si bien la Junta ha expresado “una preocupación constante por el resurgimiento de la malaria, la escasez de productos esenciales para el VIH y la tuberculosis y una crisis sanitaria más amplia en Venezuela y su impacto en la región”, hasta ahora se ha negado a participar directamente, citando el estatus de Venezuela como país de ingresos medios-altos. Esto, a pesar del hecho de que la regla de ONG establece un precedente para financiar países de ingresos medios-altos que no cumplen con los requisitos de elegibilidad. La regla de ONG es una excepción de política que permite al Fondo Mundial canalizar dinero directamente a la sociedad civil en los casos en que los servicios solicitados en la solicitud de financiamiento no se prestan debido a las barreras políticas.

Si la regla de ONG se aplicara “tal cual” al caso de Venezuela sería ciertamente discutible dada la controversia sobre el PBI oficial y las cifras de la carga de morbilidad, pero el hecho es que el Fondo Mundial ha dado dinero a países con gobiernos hostiles y problemáticos antes y la Junta podría votar para hacerlo nuevamente. El Fondo Mundial ha aludido a la posibilidad de una iniciativa a nivel regional para abordar la crisis en Venezuela, pero hasta la fecha no se ha anunciado nada concreto. El Fondo Mundial debe actuar ahora. La gente no debería sufrir y morir simplemente por maniobras políticas.*

(Ver también artículo separado sobre Venezuela).

Sobre el idioma

Los países de la región operan en tres de los cuatro idiomas oficiales del Fondo Mundial: inglés, francés y español. Los defensores señalan la escasez de documentos oficiales disponibles en español y francés. Los participantes de las reuniones en las que el Fondo Mundial ha realizado presentaciones a menudo notan que las diapositivas solo se traducen parcialmente con etiquetas cruciales para los gráficos que permanecen en inglés. Una lectura superficial del sitio web del Fondo Mundial revela que los informes y puntos de decisión de las reuniones de la Junta solo están disponibles en inglés, al igual que una serie de documentos y publicaciones clave. Por ejemplo, la Estrategia del Fondo Mundial 2017-2022 y la descripción general del ciclo de financiamiento 2017-2019 solo pueden descargarse en inglés.

Sin embargo, se han logrado avances para mejorar el acceso de las partes interesadas a la información clave sobre el Fondo Mundial. Muchos documentos de políticas están disponibles en francés y en español, los gerentes de cartera a menudo están familiarizados con varios idiomas y los países tienen la opción de presentar sus solicitudes en cualquiera de los idiomas oficiales. Además, el Fondo Mundial ha introducido Plataformas Regionales de Comunicación y Coordinación que, como parte de la Iniciativa Especial de Comunidad, Derechos y Género, tienen como objetivo mejorar el conocimiento de los grupos de la sociedad civil y de la comunidad sobre las políticas y procedimientos del Fondo Mundial y cómo acceder a la asistencia técnica y apoyo. La Plataforma de América Latina y el Caribe alberga una biblioteca de recursos que tiene como objetivo garantizar que la información estratégica se traduzca y se difunda ampliamente. Si bien las plataformas son un complemento bienvenido, el Fondo Mundial puede y debe hacerlo mejor para garantizar que los documentos clave se traduzcan de manera completa y oportuna.

Inclusión en proyectos piloto y estudios

El Fondo Mundial está implementando una serie de proyectos piloto y estudios a nivel de país. A menudo se implementan en el África subsahariana o Asia y el Pacífico, que juntos representan el 84% de la cartera del Fondo. En la actualidad, el Grupo de Referencia de Evaluación Técnica (TERG) está llevando a cabo tres estudios: evaluaciones prospectivas por país en ocho países; una revisión de la implementación de programas con perspectiva de género en cinco países; y una revisión de las razones de la subutilización de las inversiones para mejorar los sistemas de datos nacionales en cinco países. Solo el primer estudio incluye un país de la región de LAC: Guatemala.

Para estar seguro, el Fondo Mundial tiene que priorizar y, con la mayoría de la cartera concentrada en el África subsahariana, tiene sentido que esa región ocupe un lugar destacado en la agenda. Sin embargo, mientras más diversidad se incorpore en el diseño de un piloto o en la implementación de un estudio, mejor será la percepción que se puede obtener, especialmente para una organización que opera en todo el mundo. Y aunque la cantidad es un problema, también lo es la calidad. Históricamente, los países africanos y asiáticos tienen a menudo una amplia recopilación de datos a través de visitas presenciales, mientras que los informantes clave de LAC a menudo se ven relegados a las entrevistas telefónicas, alimentando aún más la percepción de descuido.

Vale destacar que en 2017 el Fondo Mundial ha involucrado a la región en el desarrollo y prueba de una herramienta de evaluación de la preparación para la transición. El objetivo de la herramienta es proporcionar aportes valiosos para la planificación de la transición en países que reciben una subvención final del Fondo Mundial por una enfermedad o que enfrentan reducciones significativas en su asignación durante el próximo período. Dado que un porcentaje significativo de los países que solicitarán fondos de transición provienen de la región de LAC, tiene sentido que el enfoque se pruebe en esa región. Sin embargo, la transición no es, por lejos, la única cuestión de importancia inmediata para la región, y se deben realizar más esfuerzos para garantizar que LAC esté mejor integrada a través de la Junta.

Básicamente, hay una indicación clara de que el Fondo Mundial podría y debería estar haciendo más en la región. Para ser justos, es un lugar logísticamente complejo para trabajar. Incluye un número de pequeñas naciones isleñas hacia y desde las que es difícil viajar, tanto internamente como hacia/desde Ginebra, y crea la necesidad de operar simultáneamente en múltiples idiomas, especialmente en español, que no es hablado ampliamente en la Secretaría en comparación con el inglés y el francés. Si bien nadie niega el notable progreso que se ha logrado, todavía hay brechas significativas en la respuesta, en particular para las poblaciones clave y vulnerables. Con una ola de componentes identificados para la transición, ya hay preocupaciones documentadas sobre la sostenibilidad de los programas después de la retirada del Fondo Mundial. Este es el caso incluso en países como Panamá que ya están financiando la mayoría de sus programas. El Fondo Mundial debe reconocer que su enfoque actual en la región está poniendo vidas en riesgo y va en contra de la misión del Fondo de un mundo libre de la carga del sida, la tuberculosis y la malaria, con una mejor salud para todos.

Kataisee Richardson es una consultora que trabaja con las comunidades en temas de salud y desarrollo y es corresponsal de Global Fund Observer.

*NdT: En la última reunión de la Junta se fijó un posicionamiento sobre Venezuela, lo que ha ocurrido con posterioridad a la redacción de este artículo.

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